Cuando piensas en videojuegos y dinero, puede que Japón o EE. UU. te vengan a la cabeza. Pero México está subiendo de nivel a toda velocidad. En 2024, la industria generó $2 700 millones de dólares y las proyecciones dicen que para 2033 esa cifra llegará a los $4 200 millones. Sí, México ya no solo consume videojuegos, también los produce y los exporta.

El crecimiento no es magia: los smartphones han democratizado el gaming. Free Fire y Call of Duty: Mobile dominan en las calles y en el transporte público. Pero las consolas de última generación y el PC gaming también están viendo su momento dorado entre los jugadores más exigentes.
Y si hablamos de eSports, basta ver los estadios en CDMX llenos de fans gritando por su equipo favorito de Valorant o League of Legends. Las marcas lo saben, y por eso cada vez hay más inversión en torneos, streamers y startups mexicanas que sueñan con ser los próximos gigantes del sector.
En resumen: México no solo juega, ahora también cobra.






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