Tras 11 meses de presión, SAG‑AFTRA logró un acuerdo vigoroso: +15 % de sueldo al tiro, aumentos del 3 % anual hasta 2027, atención médica y lo más grande: protección legal frente a usos de voz o rostro artificial sin consentimiento
Sí, ahora los actores pueden gruñir, gemir o matar dragones virtuales… y cobrar por cada resoplido. Y si una compañía quiere clonar su voz, tendrá que pasar por escrito y firmar uno que diga “sí, pueden robarme la voz, pero esto cuesta”.
Lo interesante es el disparador: IA avanzada representa una amenaza real. Este contrato establece que si una empresa dice “usamos tu voz sin permiso”, llevan abogado. Además, tendrán enfermeros en las sesiones de captura para evitar que alguien termine sin pulso… o con pulso falso.

Esto no solo cambia Hollywood y el gaming, sino que marca un precedente global: la industria ya no ignora que detrás de un grito hay un ser humano, no un robot entrenado. Estos actores ahora tienen un blindaje que muchos trabajadores han soñado.






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