Microsoft sacudió el tablero al anunciar la Xbox Ally, su consola portátil creada junto a ASUS. La idea es ambiciosa: imagina un dispositivo estilo Switch pero con potencia para correr juegos de Xbox, PC y hasta Battle.net, donde quieras y cuando quieras. Es una especie de “Game Pass portátil” para los que no pueden separarse de sus videojuegos… ni en el baño.
Suena increíble hasta que recuerdas que también subieron el precio promedio de los juegos a $80 USD. Sí, ahora comprarte un título nuevo será más caro que invitar a tu pareja a cenar sushi con postre y café. ¿Y qué dicen en Microsoft? Que la calidad de los títulos justifica el aumento. Y claro, tú justificas que comer sopas instantáneas toda la semana “no está tan mal”.

La Xbox Ally promete un diseño ergonómico, pantalla HD y compatibilidad total con Game Pass. Pero también plantea una duda existencial: ¿vale la pena seguir hipotecando tu futuro por más frames por segundo? Mientras lo piensas, tus amigos seguirán enviándote memes sobre lo caro que está todo… desde el transporte hasta la vida misma.
No hay duda: la Ally será un éxito entre quienes viven pegados a la pantalla. Y la subida de precios demuestra que las compañías saben que los gamers no pueden parar. ¿Rebelarse? Imposible. ¿Pagar aunque duela? Más probable que un “sí” a la suegra para comer el domingo.






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